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Libro prestado, libro perdido

Hace unos días, estuve colocando mi biblioteca particular , cambiando la forma de ordenar los libros. Antes los tenía por tamaño, y ahora en orden alfabético por nombre del autor. Estéticamente igual no queda tan bien, pero cuando el número de libros que tienes va creciendo, llega un momento en que se hace difícil buscar uno en concreto si no están así ordenados.

Mientras ordenaba, eché en falta varios libros. Marina y El juego del ángel, del recientemente fallecido Carlos Ruiz Zafón, fueron los primeros, que no los únicos. Se me hace imposible saber la cifra exacta de libros que he prestado y no han vuelto a mi, pero sí sé que ese es el motivo por el que, salvo que sea alguien de extrema confianza, hoy en día no dejo mis libros a nadie.

Y es que me resulta curioso lo descuidada que puede ser la gente y la poca importancia que dan a los libros,«un trozo de papel». En cierto modo, tienen razón: no deja de ser papel. Pero para mí cada libro es único, son páginas llenas de historias, de viajes, de amores, de rimas, de duelos… cada libro es único y un pequeño tesoro de mi propiedad. Por ello, si yo te presto uno, debes saber que te estoy dejando algo que, más allá de su valor económico, tiene un precio mucho más alto para mí.

Creo que todos los lectores tenemos nuestras manías. Hay quien pone notas, subraya palabras, lee solo en digital… ¡será por cantidad! En mi caso, odio doblar las hojas de los libros y escribir en ellos (más allá de firma y/o dedicatoria si procede), no me gusta leer en digital y prefiero que el libro sea mío que prestado. Es por ello que, salvo ocasiones excepcionales, no cojo libros en bibliotecas (y eso que soy socio), ni intercambio con nadie. Es más, si paso por algún sitio en el que venden libros de segunda mano, suelo comprar alguno, pero siempre me fijo que no tenga ni esquinas dobladas ni hojas pintadas. Por todo ello, que no me devuelvan un libro me molesta. Y mucho.

Así que, amigos, digo que, Libro prestado, libro perdido porque muchos de ellos nunca vuelven a su destino. Al menos, espero que hayan sido leídos. Lo que hace años me quedó claro es que lo mejor es no prestar y dejarlos bien guardados.

¿Habéis tenido que pedir alguna vez que os devuelvan algún libro?

¿Tenéis libros prestados desde hace tiempo con vosotros?

Publicado enOpinión

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